¿Os preguntasteis alguna vez porque aceptamos que el protagonista de la película de terror entre en la casa embrujada a pesar de que todo el mundo, TODO el mundo, le advierte que no lo haga?

Y no solo aceptamos ese absurdo, sino que aceptamos otros: que la familia no abandone su casa cuando descubre que fantasmas la habitan, que el grupo se separe para que el asesino pueda cazarlos fácilmente de uno en uno, que el sujeto salga a “inspeccionar” cuando es claro que el loco homicida le espera fuera… ¿Os preguntasteis que es lo que nos mantiene sentados en las butacas en vez de abandonar indignados el cine? Se llama “Horror Movie Logic”, o en su sentido narrativo más amplio: “suspensión de la incredulidad”

Suspensión de la incredulidad es una expresión que representa la voluntad de un sujeto para dejar de lado (suspender) su sentido crítico, ignorando inconsistencias de la obra de ficción en la que se encuentra inmerso permitiéndole adentrarse y disfrutar del mundo expuesto en la obra. Wikipedia

Las narrativas del cine de terror (o de ficción para el caso) no son las únicas que nos exigen una suspensión de la incredulidad. Cualquier historia (si está bien contada) puede lograr que dejemos la razón de lado si nos promete una buena recompensa: el producto que nos augura una vejez sin arrugas, el político de turno que promete lo que sabemos de antemano que no puede cumplir, el/la ex que asegura que ahora todo será distinto… Y para qué vamos a mentir, todavía le/la queremos, por lo que estaremos dispuest@s a obviar cualquier alerta que la razón encienda. En fin, que sorprende lo fácil que resulta a veces aceptar voluntariamente inconsistencias por la ilusión de un cambio, aún cuando todas tus amig@s te griten “¡no entres allí!”, la atracción de la casa embrujada es irresistible.

¿Cómo se consigue la suspensión de la incredulidad?

a. Fundamento real. Arraigar la ficción en la realidad. Si tu pareja te promete un finde en el campo tiene más probabilidades que le creas que si te promete un viaje a la luna.
b. Manipulación de la predictibilidad: En una realidad impredecible, todo cambio es posible (al menos como opción). Es la diferencia entre “Trabajaré duro para cambiar” (Así lo espero…) y “soy una persona nueva” (No, no lo eres).
c. Coherencia: ¡Cuidado con las inconsistencias! Cualquier historia necesita construir una lógica interna que las sostenga. Un comportamiento incongruente lo echa todo a perder.

La suspensión de la incredulidad funciona como un “acto de fe” en el terreno de lo verosímil y si alguien logra contarnos una gran historia, olvidaremos que ha pasado y cómo ha pasado, obviaremos todo aquello que la razón nos sugiera. Le daremos otra oportunidad. Porque al fin y al cabo, el amor es la verdadera suspensión de la incredulidad.
Pero en cuanto alguno de los ya mencionados requisitos deje de cumplirse, regresarán el recelo, la decepción y la falta de interés. Es el momento en cual miraremos a nuestra pareja a los ojos y le diremos: “Bueno, ya está bien. Puedes dejar de tomarme el pelo”. Para historias de terror, las del cine.

Si quieres saber más sobre la suspensión de la incredulidad visita aquí.